Lecciones del Roscón de Reyes sobre Employer Branding

Lecciones del Roscón de Reyes sobre Employer Branding
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¿Alguna vez te has preguntado por qué la mayoría de los roscones son tan malos?

La respuesta es porque se venden igual y los negocios consiguen hacer dinero con ellos.

Es lo mismo que ocurre con las empresas, ¿por qué no mejoran como lugares para trabajar? La respuesta es porque la gente trabaja para ellos igual.

Este será el segundo año que haga un roscón para el día de Reyes. En esta ocasión he querido mejorar los defectos del año pasado y para ello empecé haciendo un roscón de pruebas hace unos días. Mientras lo hacía, reflexioné que el proceso de elaboración es similar a cómo son las empresas como lugares para trabajar. Hay mucha diferencia entre un roscón bueno y uno mediocre, pero sólo cuando te molestas en hacer algo tú mismo es cuando realmente aprendes a apreciar cada detalle y tienes la oportunidad de mejorar.

Hacer un roscón no es complicado, sólo es necesario conocimiento, usar buenos materiales y tiempo para que la masa pueda desarrollar sabores.

La Masa, la Levadura y el Tiempo: los roscones malos están hechos sin cuidado, con excesos de levadura para que crezcan rápido y acortar así tiempos. En vez de ser masas suaves con un equilibrio de aromas, son secas sin sabor a brioche y en pocas horas se vuelve incomestible por culpa de las prisas. // Cuando la cultura de la empresa no se cuida y no es algo importante para sus directivos o jefes, el resultado son empresas sin alma donde sus empleados trabajaran mediocremente y no atraen a gente buena.

Agua de Azahar es característico del roscón, los malos roscones usan una esencia sintética que estropea una buena masa. Si no tienes agua de azahar, usa anís. // Esto me recuerda a que la falta de autenticidad de una empresa, definiéndose de forma engañosa lo único que hace es perjudicar a la empresa.

Decoración:  los roscones mediocres están decorados con las frutas coloreadas tradicionales que generalmente nadie se come. La cuestión es que si algo no aporta valor, ¡podemos cambiarlo! No porque siempre se haya hecho así siempre, debemos mantenerlo. Cada año en España se hace un concurso de los mejores roscones, verás que la mayoría tienen la personalidad de quitar esas porquerías. // Cuando una empresa no se atreve a desafiar el statu quo y hace las cosas simplemente porque siempre han sido así, le lleva al camino de la mediocridad.

Relleno: añadir rellenos de nata, trufa o lo que sea, sólo sirve para enmascarar una mala masa. Cuando has elaborado un brioche delicioso no querrás disfrazar su sabor con nada más. // Querer disfrazar una empresa con cosas como mesas de ping-pong, eventos divertidos, etc., pero luego no ser un sitio donde a la gente se la escuche, es tratar de enmascarar una mala cultura de empresa con artificios.

Un roscón malo o mediocre tiene los mismos resultados que una empresa que no es un buen sitio para trabajar, ¡nadie lo recomendará!

Pero, ¿qué ocurre cuando una pastelería hace un buen roscón?

Colas, horas de espera, madrugadores, frío, lluvia y la televisión para contarlo. Esta es una imagen de la Confitería Glaccé de A Coruña donde cada año la cola aumenta gracias al boca a boca.

¿Sabes lo que ocurre cuando una empresa es conocida por ser un buen sitio para trabajar?  Lo mismo.

La mejor parte de todo esto, es que los roscones mediocres pueden mejorarse hasta conseguir ser roscones exquisitos, solamente es necesario que el que los elabora quiera aprender. De echo mi roscón del año pasado llevaba agua de azahar sintética, pero mi interés por querer hacerlo mejor ha hecho a que este año mi roscón sea mejor.

Si te preguntas qué ocurre con las empresas, ¿qué necesitan para ser mejores como lugares para trabajar? La respuesta es sencilla, QUERER.

 

Si no quieres que tu empresa se convierta en un mal roscón, puedo ayudarte a evitarlo.

También puedes saludarme👋 por Twitter @maggarci

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